"La vida no es esperar a que pase la tormenta,
es aprender a bailar bajo la lluvia..."

jueves, 9 de septiembre de 2010

Cuento incluído en el libro: "Esperándolo a Tito y otros cuentos de fútbol" de Eduardo Sacheri, año 2000 , ED: Galerna

Decime vos para qué cuernos te hice semejante promesa. Se ve que me agarraste con la defensa baja y te dije que sí sin pensarlo. Pero esta mañana, cuando me levanté, y tenía un nudo en la garganta, y una piedra que me subía y me bajaba desde la boca hasta las tripas, empecé como loco a buscar alguna excusa para hacerme el otario. Pero no me animé a fallarte, y a los muchachos los había casi obligado a combinar para hoy, así que no podía ser yo quien se borrara.
-¿A dónde vas? -me preguntó Raquel, cuando vio que a las doce dejaba el mate e iba a vestirme.
-A la cancha, con los muchachos -le dije. No agregué palabra. Ella, que no sabía nada, pobre, se moría por preguntarme. De entrada había pensado en contarle. Pero viste cómo son las minas. Capaz que las agarras torcidas y te empiezan con que no, con que cómo se te ocurre, con que yo que Rita los saco a escobazos, a vos te parece hacer semejante cosa. Y yo no estaba de ánimo como para andar respondiendo cuestionamientos. Por eso no abrí la boca. Y Raquel daba vueltas por la pieza mientras yo me ponía la remera y me ataba los cordones. Me ofrecía un mate más para el estribo. Me decía te preparo unos sandwiches y te los comés por el camino. Me seguía por la casa secundando mis preparativos. A la altura del zaguán no pudo más:
-Pensé que habían dejado de ir -me soltó. Me volví a mirarla. No era su culpa.
-Pero hoy vamos -respondí. La besé y me fui.
Eran las doce y cuarto. Llegué a lo de Beto a la una menos veinte.
-Pasa que estoy terminando de embolsar el papel. Dame una mano. -Me hizo pasar a un comedor sombrío, donde el rigor del mediodía de noviembre se había convertido en una penumbra agradablemente fresca.- Llená esa bolsa, que yo termino con ésta. -Lo obedecí. Al salir pasó llave a la puerta y me dio una de las dos bolsas para que cargara.- Metéle pata que llegamos al de menos cinco.
Con la lengua afuera subimos al tren y nos tiramos en un asiento de cuatro. Casi no hablamos en todo el viaje. Cuando bajamos, el Gordo estaba sentado en los caños negros y amarillos del paso a nivel. Nos hizo una seña de saludo y se desencaramó como pudo.
-Quedé con Rita que pasábamos una y media. Métanle que vamos retrasados. ¿Se puede saber por qué tardaron tanto?
-Cómo se ve, Gordo, que esta mañana no tuviste que hacer un carajo -le marcó Beto, con un gesto hacia las bolsas repletas de papelitos.
Caminamos las tres cuadras en silencio. Rita estaba esperándonos, porque apenas el Gordo hizo sonar el timbre nos abrió y nos hizo pasar a la sala. Nos turnamos para intercambiar besos y palmadas, pero después no supimos qué decir y nos quedamos callados. En eso se sintió ruido de tropilla por el pasillo, y entró Luisito hecho una tromba pateando la número cinco contra las paredes y vociferando goles imaginarios. Cuando nos vio, largó la pelota y vino a abrazarnos entre gritos de alegría.
-¿Te gusta, tío Ernesto? -me preguntó mientras estiraba con ambas manos la camiseta lustrosa que tenía puesta.
-Che, dejáme mirarte un poco. -Hice un silencio de contemplación admirativa.- Pero ya parecés de la Primera, Luisito. ¿Vieron muchachos?
Los otros asintieron con ademanes grandilocuentes.
-Andá a buscarte el abrigo, Luis -mandó Rita, y dirigiéndose a nosotros: -¿Toman algo, chicos?
-No, nena, gracias. Vamos un poco atrasados -respondí por todos.
-Vení, Ernesto, acompañáme.
Rita me hizo seguirla hasta el dormitorio, mientras el Gordo y Beto le tomaban lección a Luisito sobre la formación del equipo en las últimas dos campañas.
-La verdad, es que mucho no lo entiendo, Ernesto. Pero bueno, si te lo pidió habrá sido por algo.
Yo, para variar, no supe qué decir. Preferí preguntar: -¿A Luisito qué le dijiste?
Me miró con ojos húmedos -Le dije la verdad. -Y luego, dudando:- ¿Hice mal?
¿Y yo qué sé?, pensé. -Quedáte tranquila, nena. Hiciste bien -respondí.
Cuando volvimos a la sala, el Gordo me informó en tono solemne que el pibe se había trabucado únicamente con el reemplazante de Cajal entre la quinta y la décima fecha del torneo anterior.
-Por lo demás estuvo perfecto -concluyó sonriendo.
Nos turnamos para estrechar, ceremoniosos, la mano del aprendiz, que no cabía en sí del orgullo. Después nos despedimos de Rita y partimos.
En la esquina compramos una Coca grande. Nos la fuimos pasando mientras esperábamos el colectivo.
-El que toma el último sorbo, la liga -lancé.
-No seas asqueroso -me reconvino Beto.
-Y vos no seas pelotudo -lo cortó el Gordo. Valió la pena la chanchada sólo por verle la cara de repugnancia al pobre Beto. Como es de práctica en estos casos, el último trago se fue prolongando hasta límites inverosímiles. Y se cruzaron acusaciones recíprocas de: «¡Che, vos no tomaste, escupiste!», y otras por el estilo. El Gordo, en un acto de arrojo, terminó con el suplicio cerrando los ojos y bebiendo de un trago. Ahí Beto pudo desquitarse con cinco o seis cachetazos a la espalda monumental del otro. Luisito se reía como loco. Y yo por un ratito me olvidé del asunto que traíamos entre manos.
Bajamos del colectivo a cuatro cuadras de la cancha, en la parada de siempre. Eran las dos y media, más o menos.
-¿Alguno sabe cómo cuernos vamos a pasar los controles de la cana? -A veces Beto y su buen criterio me sacan de quicio.
-Dame una de las dos bolsas -le contesté haciéndome el impaciente.
Porque en el fondo tenía razón. Si nos paraba la cana, ¿qué decíamos? Disimulé el asunto cuanto pude, entre los rollos de cinta y papel de diario picado. Se la di a Luisito. Rita tenía razón, pensé. Mejor que el pibe sepa.
-Ustedes esperen acá a que entremos. Nos vemos en la puerta tres.
Si pasamos acá ya está, me dije mientras nos acercábamos al cordón policial. Caminábamos sin apurarnos. Mi mano descansaba en el hombro de Luisito. Me nacía llevarlo de la mano, pero como ya cumplió los diez pensé que a lo mejor lo ponía incómodo. A él lo revisó una mujer policía, que apenas hojeó por encimita el contenido de la bolsa. A mí faltó que me sacaran radiografía de tórax y me pidieran el bucodental, pero finalmente pasé. En el acceso mostré los carnets y seguimos viaje. Menos mal que había ido a pagar las cuotas atrasadas en la semana, porque cuando pasamos por la ventanilla vi que la cola era un infierno. Entramos a la cancha y me fui derechito adonde me pediste: contra el alambrado, debajo del acceso tres, a mitad de camino entre el mediocampo y el área. Un lugar de mierda, bah. Para el arco más cercano te da el sol de frente desde media tarde. El otro arco no se ve, apenas se adivina. Desde esa altura te lo tapa desde el juez de línea hasta el pibe que alcanza la pelota. Además, cualquier tumulto que haya en las gradas se te vienen encima y te dejan hecho puré contra los alambres. Pero al mismo tiempo es un lugar histórico: el único sitio que supimos conseguir aquella tarde gloriosa en que salimos campeones por primera (y hasta ahora única) vez en nuestra perra y sufrida vida. Por eso me lo pediste. Y por eso enfilamos para ahí apenas entramos.
Beto y el Gordo llegaron a los cinco minutos.
-¿Cuándo empieza la reserva? -preguntó el Gordo, que venía jadeando.
-En diez minutos -contesté.
-No es por nada, pero ¿vieron la altura que tiene el alambrado? -Beto seguía empeñado en su maldito sentido común.
-Ya veremos -lo fulminé con una mirada de no hinches más, te lo pido por lo que más quieras.
-Déjense de pavadas y vamos a jugar a algo. -El Gordo estaba decidido a cumplir los rituales adecuados. Se plantó contra el alambrado y nos invitó a acompañarlo.
-Ahora vas a ver cómo matan el tiempo los turros de tus tíos -le expliqué a Luisito.
-¿Cuál querés? -El Gordo le cedió la iniciativa a Beto.
-Dame al cuatro de ellos.
-Como quieras. Yo me quedo con el diez nuestro.
-¿A qué juegan, tío?
-Esperá -contesté-. Esperá y vas a ver.
Apenas empezó el partido de reserva le vino un cambio de frente al diez de nuestro equipo. Como la cancha es un picadero, la pelota tomó un efecto extraño y se le escapó por debajo de la suela.
-¡Dale pibe! -tronó la voz frenética del Gordo-. ¡A ver si te metés un poco en el partido! -El muchacho pareció no darse por enterado.
Al rato el cuatro visitante pasó como una exhalación pegado al lateral y tiró un centro precioso, aunque ningún compañero llegó a cabecearlo. Beto se colgó bien del alambrado e inició su participación en la competencia.
-¡Levantá la cabeza, pescado! ¡Hacé la pausa! ¿Siempre el mismo atorado? ¿Será posible? -Beto vociferaba mientras el cuatro intentaba volver a recuperar las marcas.
Luego el diez nuestro eludió a un par de tipos y largó la pelota a tiempo. Enseguida se volvió hacia el alambrado y buscó al que lo había increpado, como diciendo a ver qué pavada decís ahora. El Gordo no perdió tiempo.
-¡Por fin, muerto! ¡Por fin diste un pase como la gente, finadito!
Beto estaba nervioso. Su candidato estaba muy tirado atrás, y no frecuentaba nuestro territorio. El Gordo se encaminaba a una victoria indiscutible. Su hombre recibió el balón cerquita nuestro, lo protegió, y antes de que pudiera hacer más recibió la atropellada de un rival que lo dejó tendido encima de la línea de cal.
-¡Ma sí! ¡Lo mejor de la tarde! ¡Partílo en dos, total, pa' lo que sirve...! ¿Qué hacés juez? ¿A quién vas a amonestar? ¿Por qué mejor no lo echas al petiso ése, que tiene menos huevos que mi tía la soltera?
El diez, pobre pibe, saturado, apenas se puso de pie se acercó al alambrado, lo ubicó al Gordo y le vomitó todos los insultos que pudo antes de que el línea lo llamara al orden. Era el final.
-¡Tiempo! -gritó el Gordo, con los brazos en alto-. ¡Beto, pagá los panchos!
-Si serás turro, Gordo, no te gano desde el año pasado...
-Es una ciencia, pibe, es una ciencia -agregó el Gordo con aires de importancia, mientras se sacaba la camisa empapada en el sudor del esfuerzo.
La verdad es que mientras los escuchaba me divertí de lo lindo. Creo que hasta por un momento me olvidé de toda nuestra tormenta, de toda la bronca que teníamos adentro, de toda la rabia que juntamos desde abril hasta la semana pasada. Pero apenas volvimos de comprar los panchos y nos tiramos en las gradas a comerlos, el asunto se impuso en todo su tamaño.
-Vamos a tener que hacernos caballito -de nuevo la voz de Beto, llamándome a la realidad. Miraba el alambrado de arriba a abajo, tratando de calcular la altura-. Está mucho más alto que cuando dimos la vuelta, ¿no?
-No, lo que pasa es que ahora sos quince años más viejo, nabo. -El Gordo era un optimista de raza, no cabían dudas.
-Déjate de joder, que hablo en serio. Cuando salimos campeones nos hicimos caballito y saltamos enseguida. Y aparte no estaba el de púas arriba de todo. ¡Mirá ahora!
-Tiene razón, Gordo -intervine-. Por las púas no te preocupes. Para eso me traje la campera gruesa. Lo que me da miedo es la cana. No nos van a dejar ni mamados.
Pero el Gordo no era hombre de dejarse derrotar rápidamente.
-¿Y vos te pensás que con la gente que va a haber a la hora del partido se van a andar fijando? No te calentés, Ernesto.
-Ojalá, Gordo. Ojalá sea como vos decís.
-La única es hacerlo rápido, en medio del kilombo de la entrada. -Beto hablaba mirándose los zapatos. Estaba tenso.
-Creo que Beto tiene razón -concedí-. Igual tenemos que apurarnos.
Terminamos los panchos y volvimos al alambrado. La cancha se iba llenando de a poco. Pensé que era una suerte. Porque así, a cancha llena, era mejor. Somos una manga de ilusos, me dije: ganamos tres partidos y venimos como chicos a esperar que rompan la piñata. Cuando terminó el preliminar, la gente que estaba sentada tuvo que pararse porque ya no se veía nada. Habían llegado las banderas. Un par de pibitos las ataban en la parte alta del alambrado. Estaban sonando los bombos. De repente, un cantito nació del codo más cercano a la platea. La gente empezó a prenderse. Nosotros también cantamos. Cuando Luisito se sacó la camiseta y empezó a revolearla por sobre su cabeza, y le vi los hombritos pálidos y las pecas, retrocedí treinta años, me acordé de vos y me puse a llorar como un boludo. Beto me pegó dos bifes y me sacudió la melancolía:
-No seas imbécil, a ver si te ve el pibe.
El Gordo cantaba como un poseído. Desde el codo llegó otro canto a encimarse con el primero. Pero ahora la gente saltaba. Y yo sentí esa sensación indescriptible de estar en una cancha envuelto por el canto de la hinchada nuestra, el vértigo del piso moviéndose bajo los pies y ese canto que cinco mil tipos vociferan desafinados pero que todo junto suena precioso, como si hubiesen estudiado música.
Corrieron la tapa del túnel y el Gordo hizo una seña. Se plantó bien firme sobre las dos piernas abiertas y se agarró fuerte del alambrado. Beto se le trepó como pudo, escalando la carne rosada de la espalda del otro.
-¡Aaaaayyyyyy! ¿Para qué mierda venís a la cancha en mocasines, tarado?
-¡Calláte y quedáte quieto, Gordo, que me estoy cayendo al carajo!
-¡Metánlé, metanlé! -Yo miraba para todos lados buscando a los canas, pero no se veía nada.
Beto llegó por fin hasta los hombros del otro, atenazó el alambrado con las manos finitas y me gritó que subiera. Me di vuelta hacia Luisito, que interrumpió la revoleada de camiseta para darme un abrazo tan fuerte que me temblaron de vuelta las piernas.
-Gracias, tío -me dijo. ¿Te das cuenta, el mocoso? Va y me dice gracias, tío. Y yo con esta cara de boludo, llorando como una madre, semejante grandulón de cuarenta y tres pirulos, pelado como felpudo de ministerio, socio conocido y respetado de la institución, subiéndome a babuchas de un gordo que insulta en dos idiomas mientras sostengo entre los dientes una bolsa de papel picado.
Pero por otro lado, mejor, porque el llanto y la sensación de ridículo me lavan, ¿entendés?, me purifican. Porque mientras le piso la cabeza al Gordo suelto una risita al escuchar su puteada, y mientras flameo a punto de caerme, y me agarro como puedo de la camisa de Beto y siento cómo ceden las costuras, empiezo a ver la cancha como aquella vez, hasta las manos de gente, ¿te acordás? Un gentío increíble, mientras subíamos al alambrado para tirarnos a dar la vuelta. La soñada, la prometida, la imprescindible vuelta olímpica que nos juramos dar cuando fuimos por primera vez a la cancha los cuatro, un miércoles que nos rateamos de séptimo grado, y aunque perdimos tres a cero dijimos «el fin de semana volvemos», y volvimos a perder como perros, pero de nuevo juramos «hasta que salgamos campeones vamos a seguir viniendo». Y ese día, el glorioso, vos me decías: «¿Viste, Ernesto?, ¡mira lo que es esto, mira lo que es esto!», y desde lo alto del alambre me mostrabas las dos cabeceras llenas, el hervidero del sector Socios, la platea enloquecida. Y ahora es casi igual, porque mientras me acomodo en los hombros de Beto y trato de recuperar el aliento veo a todo el mundo saltando y gritando, y escucho los petardos, y veo las banderas que brillan en el sol de noviembre y es casi lo mismo, porque viendo la cancha así pienso que si salimos campeones una vez podremos salir de nuevo, y me duelen los dientes de tan apretados que los tengo sobre la bolsa pero no me importa, ni me importan los cuatro policías que vienen abriéndose paso entre la gente para bajar a esos tres boludos que se creen equilibristas soviéticos. Porque al final entiendo todo, porque ahora se me borra el dolor de tu ausencia, o mejor dicho ahora te encuentro, y me parece que todo cierra, que nos rateamos en séptimo y que vinimos en las buenas y en las malas y que te enfermaste y que me pediste y que te prometí solamente para esto, para que yo me estire y me agarre del alambre de púas y con la mano libre abra la bolsa y hurgue en el fondo y encuentre bien guardada la cajita. Para que vocifere dale campeón, dale campeón, junto con el Gordo, con Beto, con Luisito y con los otros cinco mil enajenados; para que la abra mientras miro al cielo y al sol que se recuesta sobre la tribuna visitante, para que entienda al fin que allí te vas y te quedás para siempre, en ese grito tenaz, en ese amor inexplicable, en las camisetas que empiezan a asomar desde el túnel, y en ese vuelo último y triunfal de tus cenizas.

sábado, 21 de agosto de 2010

Historia del bolso

…El primer bolso probablemente fue un puñado de pieles atadas a un palo, un receptáculo provisional para alimentos y yezca.  A partir de esos humildes orígenes, el bolso ha prosperado en todo tipo de formas, colores y materiales imaginables. El más antiguo de este libro, una bolsa del siglo V procedente de Escitia, se llevaba colgando en la cintura. Desde el Coliseo Romano hasta las cruzadas, la bolsa monedero cerrada por un cordón fue la más utilizada tanto por hombre como por mujeres.
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La innovación de un armazón metálico aumento el tamaño y el volumen de la bolsa, pero seguía llevándose en la cintura o de las caderas y quedaban muy elegante sobre los ornamentales corsés que llevaron las mujeres de los siglos XIII al XV. En la Edad Media  los bolsos eran andróginos y solo se distinguían por pequeñas variaciones ornamentales o de contenido peculiar para cada sexo.
El culto por el diminuto y adornado bolso para la dama con estilo empezó con la limosnera, un vistoso monedero para llamar la atención hacía los despliegues públicos de generosidad…

Se desconoce con exactitud desde cuando existen los bolsos ya que no se han conservado referencias históricas que reflejen con veracidad la fecha de su creación. Sin embargo, se puede afirmar que ya en la prehistoria se usaban instrumentos similares. Todo ello se deduce de algunas pinturas rupestres halladas en las que se aprecia dibujos de figuras femeninas portando objetos parecidos a bolsas. Según se cree, es posible que el hombre nómada hubiese desarrollado el bolso para poder transportar el alimento que cazaba o recolectaba durante sus desplazamientos; usando para ello la piel de los animales que consumía.
Desde entonces, el bolso se convirtió en un elemento importante para la vida cotidiana por su gran utilidad. Así, en la Biblia lo podemos encontrar citado en el Libro de Isaías capítulo 3:18 (aproximadamente del año 750 a. C.) que dice:
En aquel día el Señor quitará los adornos de los tobillos, las diademas, las lunetas, los aretes, los brazaletes, los velos, los adornos de la cabeza, los adornos de los pies, las cintas, los frascos de perfume, los amuletos, los anillos, las joyas de la nariz, las ropas festivas, los mantos, los pañuelos, los bolsos, los espejos, la ropa íntima, los turbantes y las mantillas.
Las alforjas están íntimamente relacionadas con los bolsos ya que aquéllas son las antecesoras de éstas. Las alforjas se diferencian en que eran unos sacos de tela cortos y anchos y con forma cuadrada que eran usados para transportar cerámica, alimentos y o

Clases de bolsos

  • Bandolera (Uso impropio): Bolso que incluye una tira de tela (u otro material) de un extremo a otro y que se lleva colgada del cuerpo de forma transversal, pasando la cinta pecho y espalda desde un hombro hasta la cadera contraria.
  • Bolso de mano: Es el más frecuente. Refiere al que tiene asas y se usa de forma habitual para llevar objetos de uso frecuente.
  • Bolso de Viaje, Bolsa de Viaje o Bolso: Bolso de gran tamaño usado para viajar. Sirve para transportar camisas, pantalones, zapatos, etc.
  • Carriel: Bolsa de cuero masculino en la región paisa colombiana desde los tiempos de la colonización.
  • Cartera (España): Hecha en cuero o tela, se usa por los colegiales para transportar libros y similares.
  • Monedero: Bolso de dimensiones reducidas cuyo propósito es el de guardar monedas (imagen: Moneder hecho con un Bufo marinus).
  • Petate: Bolsa alta y con forma redonda usada para transportar enseres personales. Usado normalmente por los militares.
  • Riñonera: Pequeña bolsa rectangular con dos tiras de tela en cada extremo que se sujetan alrededor de la cintura, quedando localizada en la zona lumbar (a la altura de los riñones). En origen, era utilizada por los ciclistas.
  • Vade o Portafolios: Bolsa diseñada para el transporte de folios y documentos normalmente realizada en cuero. Es similar a una carpeta.

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miércoles, 11 de agosto de 2010

MIRAR PROFUNDO


 
 
Mil estrellas cubren tu rostro
cubriendo los contornos que deseo descifrar.
Una mirada taciturna e intensa,
revestida de un manto de mil temores,
tornando impenetrable la entrada del alma.
Eres magia sin varita ni sombrero.
De tus recodos silentes afloras mil capullos convertidos
en frases, seduciendo el alma de una mujer,
que siente en la piel, la vid del Amor.

Alguien que se pregunta en silencio,
que hacer juntos en una noche de invierno.
Mientras una chimenea encendida da caloral intenso frio
desprendiendo mil chispas de lumbres que se elevan
mientras el fuego va reduciendo los leños secos,
en intensa brasa que arde cual dos cuerpos anhelantes.
Absorbiendo el alma ante cada mirada cómplice y picara.

Una melodía sutil que envuelve y se adentra en los deseos
un dulce aroma que impregna el ambiente.
Unos labios que se complacen en interminables besos
pretendiendo en cada uno beber la miel
y la vida plena entregada sin resquemores.

Alguien que con el ser de seductor unta sus dedos
en aceite de flores, recorriendo el cuerpo
con la sutileza de un pétalo de flor silvestre,
yaciendo sus manos en un leve tiempo sobre el rostro de quien desea.
Apeteciendo sentir el pecho estremecer junto al suyo
mientras respira el mismo aire
que brota en agitadas bocanadas
ante el estremecer de las caricias.

domingo, 1 de agosto de 2010

NO TENER AMIGOS PUEDE SER PERJUDICIAL PARA LA SALUD...

«Quien tienen un amigo tiene un tesoro», dice el refrán. Lo que no sabíamos es hasta qué punto. Científicos estadounidenses aseguran que las personas con buenas relaciones sociales tienen una vida más larga que los solitarios. Su capacidad de supervivencia es hasta un 50% superior, según publican en la revista PLoS Medicine. Los investigadores aseguran que una vida retraída, sin nadie alrededor con quien compartir experiencias, supone un factor de riesgo equivalente a fumar quince cigarrillos al día o tener una adicción al alcohol.

Los investigadores de la Universidad de Brigham Young (Utah, EE.UU.) examinaron 148 estudios sobre relaciones sociales y mortalidad en los que participaron 308.000 personas cuyas vidas fueron seguidas durante 7,5 años. Los estudios medían las relaciones de distintas maneras. Algunos simplemente atendían al tamaño del círculo social del individuo, y si estaba casado o no. Otros tenían en cuenta las percepciones de cada persona sobre su vida social, y otros se interesaban en qué medida cada uno se sentía integrado en su comunidad.

En todos los casos, y con independencia de la edad, el sexo, el nivel de salud inicial y la causa de la muerte cuando se producía, los investigadores detectaron que aquellos que mantenían vínculos sociales más fuertes tenían una tasa de supervivencia superior.

Julianne Holt-Lunstad, coautora del estudio, cree que las relaciones pueden influir en nuestra salud y, por tanto, también en la duración de nuestra vida, de múltiples formas. «Si sabemos que tenemos gente alrededor con la que podemos contar, los sucesos potencialmente estresantes de nuestra vida nos lo parecerán menos, porque sabemos que podremos manejarlos», explica. Además, nuestros amigos pueden animarnos a tener hábitos más saludables, como comer mejor, hacer ejercicio o visitar al médico si nos ven con mala cara. De igual forma, si nos sentimos responsables de otras personas, tendemos a asumir menos riesgos y a cuidarnos mejor a nosotros mismos.

domingo, 25 de julio de 2010

COMPARTO CONTIGO- Omar Alberto Santos

  Comparto contigo
el cántaro
de los niños,
la lluvia del jueves,
el sueño donde
bajábamos
del manzano,
llenos de benevolencia
y altas canciones.
Comparto contigo
la beatitud y la congoja,
también la mesa
donde crecían tus palabras
e iniciaba el bosque
de los grandes
proyectos.
Comparto contigo
la charca del viudo,
el jardín de los locos,
y el gato de la bruja
que vigila día y noche
la belleza de tu retrato.
Y has de entender que si soy
pacífico y lleno de respeto,
cuando te atrevas, 
cuando reconozcas el sicómoro
y el piano de la vecina,
atraviesa la barda,
también te saludo,
que comparto contigo
la soledad de mi mano,
 el pan duro
 y el perdón.

lunes, 19 de julio de 2010

Especulación de aquel mismo sitio-Angel Fernández (Gélico)

Tu vista y la mía se han encontrado maravillosamente, han hablado que nos desconocemos más allá de las butacas, la sala de espera y pienso, a lo mejor, que tienes una hermana que es un zorzal, inexplicable, con la misma sonrisa que disfraza tu atisbo, el vuelo del resumen. Tu mirada y la mía disparan mariposas y diez siglos de encuentros y la recorro por mi mente como si fuese mi casa, mi nido incompleto, para trazar una novela con tu nombre que se llama Ojo y es del género de los idólatras, de las constelaciones y del olor de tu pelo a la luz. Te miro, y hasta creo que bajo a tu nombre y discutimos por una sinrazón a la hora de la mesa. Tu pupila y la mía se dedican un tono, tan puntual como un reloj despacio, ofrendando una canción al segundo en que nuestros amantes vuelven al acecho.

viernes, 16 de julio de 2010

jueves, 8 de julio de 2010

Para los que alguna vez me ayudaron

Fueron pocos o muchos, pero para ellos dedico este pequeño homenaje. Hablaré de ellos sin citarles, y no sé muy bien por qué… tal vez no recuerde sus nombres o tal vez no les recuerde a todos y deje sus nombres olvidados.

A los que me ayudaron que ahora ya no está. Recuerdo a un profesor que se fingía tan duro lanzando el mechero y gritando cual despótico dictador. Luego sonrió y dijo eso de “la clase es como un teatro” mientras con el rostro torcido volvía a mostrar su “peor” faz: “al menos, así están callados”. Mis compañeros le llamaban el ogro pero lejos de ser un ogro bien embutido en una capa castellana se mostraba afable una vez terminaban las clases. Fue el primero que leyó una de mis novelas.

A los que alguna vez me publicaron un libro y en especial a C.S. y J.M.M.V., por su apoyo y la fe que depositan en los libros. Discutía hace apenas dos noches con uno de ellos y sesenta años de ilusiones superaron a treinta de distracciones. Ánimo para seguir adelante.

A esa dama que un día me animó a no desanimarme y de mi desánimo convirtió en constancia. A ella también le doy las gracias por hacer de mi desánimo un tributo al esfuerzo del que ya nada tiene que perder: Fiodor Fiodorovich.

A esa otra que un día también me animó a seguir cuando aún dudaba: “está claro, sabes hacerlo”. A ella, a la que he olvidado en el olvido pero olvidarla no podré: gracias.

A ese señor que también leyó los escritos de A.P.R., hoy famoso académico y escritor, a ese que ya he citado: C.A. “Porque yo también escribí una novela que encerré en lo más profundo del cajón. No lo deje, señor. Algún día me dará la razón”. Hoy le digo: tenía usted razón.

A los que me suspendieron alguna vez en matemáticas por no poner el igual al final de la línea y otro igual al principio de la siguiente para seguir la gloriosa coherencia matemática. Gracias a ustedes también y a su mediocridad, hoy soy algo así como feliz.

A otra que me aguantó treinta años y me dijo: es imposible, nadie vive de escribir libros. Hoy te digo: tenías razón, de ilusión también se vive.

Al otro que me dijo también “para escribir hay que ser millonario” hoy le digo: hay muchas clases de riqueza y, gracias a Dios, no poseo ninguna.

A los que cada día me preguntan “¿se puede vivir de escritor?” hoy contesto: “no”.
Porque en una partida aprendí que sólo hay un jugador imbatible: el que nada tiene que ganar.

Por todos los que lo negaron y todos aquellos que dijeron “tal vez” y los otros que con una leve sonrisa también negaron hoy te digo, amigo mío: no me rindo. Y hoy no me rindo por todos ellos, porque alguna vez, sólo alguna, habré de tener razón. Y es que, como decían en cierta película, “hasta un reloj estropeado acierta dos veces al día”. Alguna vez habrá de tocarme.


viernes, 2 de julio de 2010

Càrceles Caseras..



Cárceles caseras
viven sobre las cabezas,
borracheras de esperanza,
lágrimas que nada arreglan.
Y el sol que sigue sin aparecer,
se olvidó de esta parte de la Tierra.

Las pupilas devastadas,
el cielo las recompondrá.
Los sobornos, las miradas
y dejar de lamentarnos
por todo lo que dijimos de más,
todo lo que no dijimos.

Ahora mismo echo de menos
echarte, echarte de menos.
Inviernos tibios, los bares de siempre,
cenizas de buenos momentos.

Tal vez sea mejor callar
y esperar la primavera.
Haremos una bandera
con el blanco que nos queda,
tal vez de la nieve que vimos caer,
de la espuma del mar que dejamos atrás.

Ahora mismo echo de menos
echarte, echarte de menos.
Inviernos tibios, los bares de siempre,
cenizas de buenos momentos.

Y no queda leña para echar al fuego,
y el frío no perdona,
y tus silencios de hielo
tampoco.


Jorge Martì (La Habitaciòn Roja)

lunes, 28 de junio de 2010

A traves



A traves del sonido y de los ancestros, conectamos con nuestra escencia. Nos abre a un mundo creativo y magico. El sonido como herramienta terapeutica, es capaz de sanar hasta el ultimo atomo del cuerpo, dandole la informacion necesaria para curarse. El sonido ancestral trabaja con la trayectoria del alma, con la escencia de luz y de informacion y es un canal que nos permite abrazarnos y sentirnos con los ojos cerrados, emprendiendo un viaje fantastico a nuestro interior. La terapia de sonido ancestral, te conecta con tus emociones, tu cuerpo y tu espiritu, alinea los chacras energeticos, estimula la escucha interna y externa, abre el mundo de la creatvividad y la imaginacion, desarrolla y potencia los dos hemisferios, armoniza el cuerpo astral, sutil, eterico y corporal.

jueves, 24 de junio de 2010

Muere Lentamente



Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca, no arriesga vestir un
color nuevo y no le habla a quien no conoce. 

Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.

Muere lentamente quien evita una pasión, quien
prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las
"íes" a un remolino de emociones, justamente las que
rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los
bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está
infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por
lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite
por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos. 
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee,
quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio, 
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de
su mala suerte o de la lluvia incesante. 


Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes
de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce
o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando
siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.

Solamente la ardiente paciencia hará
que conquistemos una espléndida felicidad....
 NO TE MUERAS LENTAMENTE

martes, 22 de junio de 2010

Recuerdos







Recuerdos, fotografias de instantes de nuestra vida, guardadas en el gran album de la memoria. De vez en cuando abrimos ese gran albúm , y nos emocionamos por la claridad con la que se sigue viendo algunas imagenes, otras estan borrosas, en nuestro afán por verla, nos concentramos en la imagen, la retocamos un poco y parece salir a la luz pequeños detalles, pero ya no es la misma foto , hemos cambiado la realidad de aquel instante. Aún así, cogemos esa foto retocada y la colocamos en su lugar, con su nueva realidad, junto a las otras .
Cada vez que revivimos un recuerdo, inconscientemente le añadimos o le quitamos algo . Cuantas veces hablando con alguien de algun recuerdo en comun , no te han dicho" pero esto no pasó así". Te cuentan lo que recuerdan y te quedas pensando si tus recuerdos son los reales o quizas han sido retocados cada vez que has ido a visitarlos al gran albúm de la memoria.

viernes, 18 de junio de 2010

El destino




El destino es un cofre como otro no hay, que al mismo tiempo está abierto y cerrado, miramos dentro y podemos ver lo acontecido,la vida pasada, convertida en destino cumplido. Pero de lo que esta por ocurrir, solo alcanzamos unos presentimientos, unas intuiciones.
El dia de mañana no se sabe a quien pertenece, hay quien dice que a Dios, es una hipotesis tan buena como la otra, la de que no pertenece a nadie.
Y todo eso, ayer, hoy y mañana; no son mas que nombres diferentes de la ilusion.

(José Saramago)

martes, 15 de junio de 2010

DOLOR DE SAMBA


Foto Laura Eyheramonho (la soñadora)

En memoria al  poeta brasileño
Marcio Carvalho

                   Sólo fue un momento
                   de la vida   el sueño
                   una samba encantada
                   entre risas y quebranto.
                   Fue navegando hacia ti  la rumba
                   en paisajes de ola
                   color y transparencia  de una imagen
                   que perdura .
                   esa imagen   tu ofrenda.
                   Sólo fue un momento
                   lúcido poeta  que me entregaste
                   tu verso  bajo un cielo de
                   chamanes  con el  alma  investida
                   de eternos  resplandores.
                   Sólo fue un momento  el instante preciso
                   cuerpo y sangre  en  grito de sombras
                   para cortar el aire y volar.

martes, 8 de junio de 2010

Vamos Juntos



Con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero
compañero te desvela
la misma suerte que a mi
prometiste y prometí
encender esta candela

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero
la muerte mata y escucha
la vida viene después
la unidad que sirve es
la que nos une en la lucha

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero
la historia tañe sonora
su lección como campana
para gozar el mañana
hay que pelear el ahora

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero
ya no somos inocentes
ni en la mala ni en la buena
cada cual en su faena
porque en esto no hay suplentes
con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero
algunos cantan victoria
porque el pueblo paga vidas
pero esas muertes queridas
van escribiendo la historia
con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero.


Mario Benedetti

domingo, 6 de junio de 2010

El Alma de las Plantas

"¿Dónde están el alma y el espíritu de las plantas? ¿Cómo se manifiestan? Si se busca en el lugar equivocado, no se puede encontrar nada. Al igual que no se puede llegar a comprender el comportamiento de una brújula si se estudia sola, sin relación con el magnetismo de la Tierra, no se puede comprender el espíritu ni el alma de las plantas observando un único ejemplar, sin incluir el sistema planetario y el cosmos. Las plantas no son organismos individualizados, emancipados de las circunstancias externas como, hasta cierto punto, es el caso del ser humano. Como seres vivos físicos, naturalmente están presentes en el mundo fenoménico y perceptible, pero todo lo que sucede espiritual y anímicamente en su interior –que determina su nacimiento y muerte- tiene lugar en armonía con el Sol y la Tierra y está influido por el movimiento de los planetas y la Luna. Lo espiritual y anímico de la vegetación se extiende, por consiguiente, al macrocosmos, a lo metafísico. Su existencia no constituye un microcosmos, un ego aislado y privado como el ser humano. El alma de la planta permanece invisible, excepto para los videntes. Olvidemos pues los microscopios y aparatos de laboratorios y pongamos la mirada en el firmamento.
Las almas de las plantas han permanecido en los “cielos”, con las estrellas. No han caído en la materia ni están envueltas en las pasiones. Son puras y sanas, es decir, santas, razón por la cual poseen la capacidad de actuar sobre las pasiones, instintos y violencias de las confundidas almas emocionales de los seres humanos y, tal como lo formulara Bach, pueden elevar la frecuencia de sus vibraciones.

domingo, 30 de mayo de 2010

La Adela

El sábado 29 con el grupo de artistas pampeanos fuimos a la localidad de La Adela. Hermoso lugar ignorado por muchos pampeanos y que decir Argentinos, ni hablar del resto del planeta. Pero les cuento  que los habitantes de ese lugar distante de Santa Rosa a unos 300 Km aprox. no se dan por aludidos, vi, sentí, viví, el amor a su terruño, la alegría de mostrar de que son capases de hacer sin mucha ayuda. Hay ideas, de las buenas, aquellas que aplicadas bien, uno puede observar que dan resultado. No viven ahislados, política nacional bien aplicada se desarrollaban adelante de nuestros ojos. Gente capaz de levantar un muerto (como dice el dicho). Un río que une a otra localidad Río Colorado por un puente de hierro.
Gracias por la amistad, por tanto interés en las pequeñas cosas que hacemos los artistas anónimos para la mayoría de la gente de Santa Rosa, ni hablar de La Pampa y del planeta. ¿Será por eso que nos entendemos solamente con una mirada o  con un gesto. ¡ Somos del mismo sentir hermanos!

miércoles, 26 de mayo de 2010

Reconocer nuestra propia canción


"Cuando una mujer de cierta tribu de África sabe que está embarazada, se interna en la selva 
con otras mujeres y juntas rezan y meditan hasta que aparece la canción del niño.
Saben que cada alma tiene su propia vibración que expresa su particularidad, unicidad y propósito.
Las mujeres entonan la canción y la cantan en voz alta. Luego retornan a la tribu y se la enseñan a todos los demás.
Cuando nace el niño, la comunidad se junta y le cantan su canción. Luego, cuando el niño comienza su educación, el pueblo se junta y le canta su canción. Cuando se inicia como adulto, la gente se junta nuevamente y canta. Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción.
Finalmente, cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y amigos se acercan a su cama e igual que para su nacimiento, le cantan su canción para acompañarlo en la transición."
"En esta tribu de Africa hay otra ocasión en la cual los pobladores cantan la canción. Si en algún momento durante su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, se lo lleva al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor. Entonces le cantan su canción"

"La tribu reconoce que la corrección para las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el recuerdo de su verdadera identidad. Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad de
hacer nada que pudiera dañar a otros"
"Tus amigos conocen tu canción y te la cantan cuando la olvidaste. Aquellos que te aman no pueden ser engañados por los errores que cometes o las oscuras imágenes que muestras a los demás. Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo; tu totalidad cuando estás quebrado; tu inocencia cuando te sentís culpable y tu propósito cuando estás confundido."
"No necesito una garantía firmada para saber que la sangre de mis venas es de la tierra y sopla en mi alma como el viento, refresca mi corazón como la lluvia y limpia mi mente como el humo del fuego sagrado"

Tolba Phanem

lunes, 24 de mayo de 2010

Historia del vestido femenino


Dicen que el vestido es consecuencia de la satisfacción de una necesidad natural. Quizá así sea. Lo cierto es que la gente casi siempre ha ido vestida. Más o meno vestida... pero vestida. Del vestido de la mujer, vamos a tratar aquí. Con profusión de gráficos vamos a ver pasar ante los ojos del lector las diferentes clases de trapos que las mujeres han utilizado a través del tiempo. Desde aquella época en que se vestían para taparse lo que se debían tapar y para no coger pulmonías, hasta otras épocas en que se tapan con diferente finalidad, pues ya no sabe uno que es lo que se debe llevar tapado, y el temor de las pulmonías, gracias a los antibióticos, ya no era razón suficiente para vestirse. 
Las primeras mujeres se vistieron con lo que la sabia naturaleza les concedió graciosamente: su propia piel, unos cachitos de cosas duras en las partes superiores de las puntas de los pies y sus propios pelos. Con ello iban tan frescas de un lado para otro, sin tener que perder el tiempo en casa de Lolita la costurera ni en las tiendas, pero por la falta de ejercicio la raza degeneró, paralizándose los órganos orales y deambulatorios.
Cuando llegaba el Invierno, la gente se daba cuenta de que iba desnuda, por lo que intentó vestirse. A la mujer le pareció la idea de perillas: ! Que felicidad, poder ir de tiendas, ¡ Jesus, lo que avanza el mundo !
El primer problema fue encontrar algo con lo que hacer los trajes. Pero la inteligencia humana es infinita. A mano tenían la materia prima, desde la fina hoja de pino, especial para jovenes delgaduchas, hasta la amplia y extensa hoja del bananero, especialmente dispuesta por la madre naturaleza para señoras gordas con hijas casaderas. Estos trajes tenían, además, la ventaja de poder servir de tentempié cuando se retrasaba la hora de la comida.
Pero llegó el Otoño con la caída de la hoja y aquello resultaba inmoral. 

La indumentaria de los babilonios se componía


de dos prendas: una túnica de talle recto con bordes


guarnecidos con flecos, unas veces larga y otras


corta, denominada candys, y un chal adornado de


diferentes dimensiones.

Egipto


La vestimenta de los egipcios consistía en pocas


prendas que, por virtud del clima cálido y siempre


igual, eran de lino y algodón.


La principal prenda masculina se llamaba shenti. Era


una larga faja que se enrrollaba en las caderas, sujetándose


con un lazo o cinturón que remataba en un nudo.

grecia


Los sacerdotes y algunos ciudadanos, en las


ceremonias importantes se ponían chitón largo,


como las mujeres.


El chitón de los hombres era corto y alcanzaba


sólo a sus rodillas

Roma


La vestimenta principal de los romanos fue la toga, tanto


para las mujeres como para los hombres. Más tarde;


la prenda femenina se llamó palla. La toga era semejante


al himation griego, pero más amplia. Se disponía sobre el


cuerpo formando pliegues y se exponía el hombro derecho.

Romano


Un claro ejemplo del movimiento es el Cristo-Buen Pastor


de las catacumbas de Priscila, que representa las características


estilísticas y formales de los frescos paleocristianos. Se le


representa a la moda romana, con un vestido sencillo,


cruzado a modo de toga, y sin barba, con un aspecto


rejuvenecido, imagen radicalmente opuesta al Cristo Juez.

Bizantino

El movimiento representa temas religiosos, que


construyeron multitud de monumentos religiosos


que ponían en evidencia el poder absoluto


de la Iglesia y del Imperio.



La pintura es una representación religiosa de la


época, La Vírgen y el Niño, (tema que aparece


durante varios siglos de nuestra era), muestra


a la Vírgen sentada en un trono con dos santos


a sus lados.




Viste como una mujer judía de la época


Romantico

Hay un profundo sentimiento religioso


terriblemente opresivo, originado por una religión


en la cual Dios debía ser captado por la fe y el hombre


habría de someterse a Él con una lealtad


inquebrantable




Los temas religiosos ahora querían demostrar la Fe eterna del hombre.



El vestuario que representaba el arte románico seguía siendo


característico de la época de Cristo. Notemos, sin embarg,


que el vestuario en Criso en Majestad, es diferente al


de la túnica típica que usa en otras representaciones, en esta,


usa colores morados y azules, que eran usados normalmente


por los reyes. Eso demuestra que es un rey.

Gótico


La Vírgen del Canciller Rolin




El vestudario del Arte Gótico es más vivo y notorio, más acorde


de la época aún siendo de temas religiosos en su mayoría.




La obra es una pintura religiosa, el canciller viste con


aparentes galas, un pequeño ángel viste de un tono azul casi


moradezco, y la Vírgen, viste de un rojo majestuoso, con


decoraciones doradas, como una Reina.
Renacimiento

Giovanni Arnolfini, Eyck




El tipo de vestuario representado en el renacimiento


era fiel a la realidad (al igual que la mayoría de


los elementos), en el retrato, el vestido de maternidad


es lo importante. Noten los pliegues que tiene


y la perfección con los que se pintaron, recordemos


que se buscaba la perfección en ese movimiento.

Manierismo


La Bella, Tiziano




Tiziano fue un importante retratista para la corte española, la vestimenta posee una riqueza en sus matices y luces de una manera discreta

Barroco


La Infanta Margarita de Austria, Velázquez




¿Qué puede existir de más evidentemente barroco que el amplio,precioso vestido en el que la princesa parece perderse?Esta grandielocuencia del modelo está fijada con otra tantagrandeza por el pintor, que no sólo evidencia con la iluminaciónlos colores del vestido, sino que los repite en la grancortina que hace de contrapunto a la mancha de color central.Pintura muy diversa con respecto a otros pintoresbarrocos (Caravaggio, Rubens, Rembrandt), pero también obtenidamediante la luz.

Rococó



 
Comedia, Watteau




La vestimenta adorna la sensualidad viva


del cuadro y le da una fineza


muy marcada
de Cristo.

Romanticismo


El movimiento Romántico era

triste y profundo, consecuencia

de las guerras


La Barca de Dante, De la croix
La vestimenta hace juego con las escenas,
sobretodo por la época antigua que debe
representar
Se deduce que esta moda la siguieronsólo las muy atrevidas o aquellas quese adhirieron a los ideales revolucionarios,pero en todo caso hubo una clara concienciade la relación entre las modas y los acontecimientospolíticos y sociales. No sólo cambiaron lossistemas políticos sino también las sayaspor las túnicas, las mantillas por los tápalos,la chupa y el calzón corto por los pantalones ylas chaquetas. El cuerpo y el vestido, en definitiva,como intermediarios entre el yo y la sociedad.

Realismo

El movimiento nos muestra escenas de


momentos sociales s. XIX


así que es posible ver vestiduras


de gente de clase social


no muy alta que digamos,


ya que era algo que


socialmente, existe.



Las Espigadoras, Miller

Impresionismo

Lo que se buscaba era más claro que el agua, impresionar
las técnicas de color de los impresionsitas
te daban grandes detalles por


la luz


y el color.
Muchas vestimentas eran
vistosas y luminosas, y
creaban una sensacion
de ver una pintura
en plena luz del sol



En la Opera, Renoir

Neoimpresionismo

Nuevas técnicas del color



Tarde de Domingo en la Isla de la Grand Jatte, Seurat


el vestuario típico de la época es detallado por las


técnicas de iluminación usadas en el


neoimpresionismo.

Posimpresionismo

El postimpresionismo es una respuesta


al impresionismo y al


neoimpresionismo.


Como se quería capturar


los momentos triviales


de la vida,


es común ver a las personas


vestir ropa de la época, región, etc



Comensales de Papas, Van Gogh


obra que representa la vida


de quien se gana el pan


de cada día

Faumismo

En este movimiento los elementos son planos,


poco detallados y de colores vivos


y opacos.


Importa más el color en sí que las dimensiones.



Mujer con sombrero, Henri Matisse

Expresionismo

El expresionismo se oponía al impresionismo


así que en vez de ver paisajes asoleados,


vemos expresión y emoción,


lo importante


era romper


las formas.



El grito, Munch

Cubismo

El cubismo muestra la naturaleza


por medio de figuras geométricas,


así que no hay un detalle


grande en lo que es


el vestido


ya que la interpretación


de la obra


era lo más importante



Las Señoritas de Avignon, Picasso

Surrealismo

El surrealismo es una forma de expresión




de nuestros sueños pero respetando




una vaga realidad.




Tal vez el surrealismo sea el último




cambio que existió con el




vestido en el arte




ya que los demás movimientos




tienden a tener más significado




de intención e interpretación de la realidad.




La Madonna de Port Lligal, Dalí

La cultura de la adaptación y la cultura de grupo
Todas las formas constituyentes del medio humano han sido diseñadas por los hombres. La creación de las formas ha sido una imposición de la condición de la especie. Así definimos cultura como "forma de adaptación extracorporal de un animal, el primate humano, a un medio hostil". El hombre crea su entorno material gracias a la capacidad creativa de su mente y a su habilidad manual. El entorno artificial en que se expresan los conocimientos adquiridos de una colectividad configuran su propia cultura. 





Piezas de vestuario pertenecientes a la Edad del Bronce, descubiertas en una tumba de Egtved. Museo Nacional de Copenhague. Foto del museo.


La cultura es la superficie en la que se hace manifiesta la endotransformación que se opera en los niveles psicológico y sociológico. Objetivamente, el hombre es lo que hace (André Malraux). Y Clyde Klukhonn define cultura como la manera de vivir de un pueblo, ... el legado que el individuo recibe de su grupo, referido no sólo al aspecto interior del ser sino a lo exterior, material y tangible.  Llamamos medio humano a aquello que el hombre ha transformado de la materia para hacer la vida más segura y confortable; y es gracias al cual distinguimos unas sociedades de otras. La historia, entonces, sería la sucesión de medios humanos; si cada uno de ellos mejora al anterior estará determinándose el progreso, que, a su vez, encierra en sí mismo el mecanismo de estimulación: Lo mejor que encierra lo nuevo es aquello que responde a un antiguo deseo (Valery). Crear es aportar una nueva alternativa a lo existente. Para el creador es de una gran importancia la influencia de una pertinente información relativa a las necesidades y deseos latentes en su sociedad y sobre los medios de producción, avances y materiales. Los que asumen la responsabilidad de concebir el equipamiento objetual de una colectividad deberán estar inmersos en la realidad social, para crear aquello que sea necesario sin forzar un cambio violento para la identidad colectiva.

Vestido de novia realizadocon un paracaídas

Si en otra ocasión hablamos de vestidos de novia realizados con papel higiénico, ahora toca el turno a un vestido de novia confeccionado con la tela de un paracaídas.
Pero no de un paracaídas cualquiera, sino de uno que salvó la vida al novio durante la segunda guerra mundial.
El comandante Claude Hensinger, piloto de un B-29, y su equipo, volvía de una incursión y bombardeo sobre Yowata, Japón, en agosto de 1944 cuando su motor se prendió fuego. Todos los ocupantes del avión tuvieron que saltar en paracaidas. Era de noche y Hensinger cayó sobre unas rocas sufriendo lesiones de menor importancia. Durante la noche utilizó el paracaídas como almohada y manta. A la mañana siguiente tuvieron suerte al ser recogidos por personas amigas chinas.
El comandante guardó el paracaídas y lo utilizó como regalo para su novia Ruth en 1947. Y le propuso que realizara su vestido de novia con el. Es una bonita historia con final feliz, ahora, las costureras debieron de trabajar mucho en el traje:



La historia del diseño de indumentaria está ligada al desarrollo de las sociedades y el tradicional vestido de novia no es la excepción. Lo cierto es que los acontecimientos del siglo XX  son los que más han afectado su estilo: la emancipación de la mujer, la loca década del ’20, las dos guerras mundiales, el hipismo de los años ’60, el glamour de algunos diseñadores y la informalidad y el carácter minimalista, solo por nombrar algunos.
Si pensamos entonces en la historia de este vestido que se usa una sola vez y casi nunca se bota o se regala (a veces se presta, eso sí), entonces ¿qué vida agitada tuvo el siglo pasado? Bien, durante los primeros años del siglo XX todavía le quedaban algunos vestigios del siglo anterior pero comienza a usarse el blanco ya no como símbolo de pureza sino de riqueza. Los años ’20 no se llaman locos por nada, aquí las mujeres comenzamos a dejar ver las piernas y nos escapamos de los polizones y enaguas para elegir las prendas rectas y ligeras y en materia de vestidos de novia se usó mucho el terciopelo blanco y los detalles en armiño y zorro del mismo color.
La década posterior revivió el estilo victoriano de las mangas abullonadas y la década del ’40 con la Segunda Guerra Mundial obligó a líneas más ascéticas donde el traje sastre predominó y lo mismo los tocados y los ramos que se simplificaron con flores de tela. Para el glamour hubo que esperar al final de la guerra y a los años ’50 cuando de la mano de Dior regresó la feminidad con fantasía y mucho lujo. La década siguiente reinaron los vestidos más sencillos en pleno Flower Power, y entonces se vieron tocados con flores naturales, velos cortos y diseños más infantiles.


Historia del vestido VIII Siglo XX (1900-1910)

¡A festejar! ¡Estrenamos nuevo siglo!
La Belle Epoque
comenzó un poco antes de 1900 y terminó un poco después de 1910 con el comienzo de la guerra pero tomamos esos años de referencia porque nos resulta más fácil recordarla así.
Como su nombre lo indica fue una época en que el estilo de vida esplendoroso se reflejó en la vestimenta muy lujosa, refinamiento permitido sólo a unos pocos. El hundimiento del Titanic, dicen por ahí, fue visto como un castigo divino a tanto despilfarro.

Lo más importante para nosotros es ¿qué se usaba entonces?: Vestidos recargados que ceñían el talle y llevaban muchos metros de género con faldas superpuestas hechos de telas muy finas y, por supuesto, caras. La mujer era una muñeca para ser admirada y el hombre miraba, miraba mucho, lo que se le permitía con tanto trapo. He aquí una característica de la época: las telas cubrían mucho menos el pecho y hasta empezaban a asomar algunos tobillos atrevidos, por lo que fue necesario mejorar la calidad de zapatos y medias. Video music hall de la época con señoras que mostraban ¡toda la pierna! Miren a las equilibristas ¿las aceptaría Dotto en su staff? Recreación de 1900 época de ostentación y extravagancia, los vestidos almidonados y con enagua de crinolina (falda circular con seis aros de acero flexible que abultaban ), marcaban la pauta. La pauta de que no se podían desplazar sin arrastrar los pies (¡como bobas!)*. El dificultoso y pesado armatoste, obligó a los modistos a crear algo más confortable. Hasta los primeros años del siglo XX, la forma de vestir de la mujer se asimiló más a un objeto decorativo que a una persona.(¡qué porquería,somos lindas pero también pensamos!)Poco después la mujer con forma de "S"(cuerpito de guitarra), ajustó la falda para resaltar la figura con sus rollitos, los peinados se elevaron sobre la cabeza y los sombreros se adornaban con plumas. En este período comienza a nacer un nuevo modelo femenino, el que por primera vez fue creado por ellas mismas y no por hombres.

Para representar esta nueva tendencia, los vestidos se alejaron paulatinamente del decorado simplificando su confección(¡basta de decoración, queremos votar!). El traje de dos piezas, denominado "traje sastre", era lo más adecuado para los nuevos tiempos.
Los cuellos "hasta las orejas" dieron paso al escote en "V" y las faldas se acortaron levemente.

En 1910 se produjo un cambio rotundo en la moda, influenciado por el "Ballet Ruso" que recorría los escenarios europeos. Los colores llamativos y la onda oriental, reemplazaron a la hegemonía en tonos pastel y las faldas largas.
Bailarinas como la sensual Isadora Duncan y la enigmática Mata Hari, se transformaron en íconos de belleza seguidos mundialmente.

Historia del vestido : 1950-1960

Curvas y glamour predominan en esta época, con los 50 vuelve el esplendor. La moda vive otro de los momentos más intensos del siglo.
El "New look" de Cristian Dior, que había sorprendido al mundo de la moda a finales de los 40, se expande y contrasta por completo con las formas austeras y simples de los años en guerra . Dior es tomado como un símbolo de esperanza y prosperidad en la postguerra.
Es la década del ama de casa, que ya no tenía que estar desarreglada porque en muchos países la televisión las acercaba al mundo glamoroso y el look prolijo que ellas también podían lucir.
Se usan los hombros anchos y corpiños armados. La silueta ideal se vuelve a forzar con una cintura muy estrecha, y con mucho volumen en hombros y en la falda, que se mantiene por debajo de las rodillas.

Los más jóvenes comienzan a llevar una moda inspirada en las actividades deportivas.Tras la austeridad de la guerra, repunta el consumo, impulsado por el optimismo económico. También muchas mujeres comienzan a liberarse de sus hábitos hogareños e inician actividades sociales que las obligan a tener vestimenta apropiada para usar fuera de la casa.
Para los hombres, la moda popularizó el uso de los jeans Levis, camisetas blancas o negras bien ajustadas al cuerpo y chaquetas deportivas. El cabello se usaba hacia atrás y con rulos (jopo)en la frente, al estilo James Dean.
También tuvieron un papel importante Pierre Cardin, Cristóbal Balenciaga, Coco Chanel y Givenchy.Mientras que Marilyn Monroe ,James Dean , Brigitte Bardot , Grace Kelly (foto) y Elvis Presley se transforman en los referentes de la moda de este tiempo.
Todos se querían parecer a Dean y a Elvis, y a partir de ahí comienzan los grandes papelones de imitadores que creían que sólo con el jopo y la campera estaban como dos gotas de agua con su ídolo. Tampoco hacía mucho un cinturón en las señoritas quienes emulando a Marilyn o a Grace pretendían una cinturita diminuta y les salía más deVespa (que justamente surgía en esa época) que de avispa .

Historia del vestido 1970-1980

Miren estos zapatoscos,  los ubico  aquí,  en tamaño grande y bien arriba, porque  con sus enormes plataformas  y  lo que destacaré más abajo, constituyen   un perfecto emblema de la moda de los años 70 . Díganme luego si me equivoco.

La ropa de la época representó a la  moda “Disco” que comienza en  esos años.
Los 70 fueron los años de los grandes ideales políticos y sociales, el cambio y la controversia estaban a flor de piel. Los jóvenes, se impusieron con sus ideas  de revolución y la vestimenta acompañó fuerte, y vigorosa con gran brillo y colorido.
Durante esta década, lo más representativo fue sin dudas el uso de los pantalones “pata de elefante” de amplias bocamangas, y  apretados arriba .Los colores y diseños más característicos estuvieron influenciados por el aporte de la música “Disco”, un género musical de amplia repercusión que rápidamente se hizo toda una tendencia. Abajo, foto de la película “Fiebre del Sábado por la Noche”. (Me costó encontrar una foto de Travolta que no  fuera la  típica con el dedito señalando el techo, parece que el día de la filmación había  sólo un fotógrafo en el set .:)
Había que mostrarse en la pista de baile y para eso nada mejor que la vistosa lycra, la cual ganó protagonismo por sobre el algodón. Las blusas estampadas, con flores o figuras geométricas de rayas, puntos o círculos eran todo un furor y mostraban muy bien la tendencia “onírica” de los diseñadores del momento. Se impone, además del tradicional cuello redondo, el de tipo “pico” y también la costumbre de usar pañuelos anudados al cuello.
Clásicos de los 70 fueron también  los vestidos entallados que hacían lucir los detalles del cuerpo de la mujer. Y la minifalda no pasó de moda, sino que algunos como Yves Saint Laurent propusieron un modelo un poco más largo, hasta la rodilla.
Por su parte, los hombres de los 70, con las típicas patillas, comenzaron a usar trajes en tonos más claros y camisas con cuellos de punta. En cuanto a los peinados femeninos, el pelo corto, muy de moda en los 60 fue dando paso al cabello largo.
Fuente1   2   3

Fotos de la banda Queen de los 70 .Variedad de peinados  de los integrantes que   se usaban todos los estilos,  siempre largos.(Me acordé porque ayer  fue el aniversario de la muerte de Mercury)

Gente que se quedó en los 70
(y no puede salir :)).Para no perder la costumbre, moda de los 70 acá.
En nuestro país los horribles '70 fueron los años negros,  que se llevaron la vida de muchos jóvenes vestidos  como describimos arriba. Sus madres,  salieron a  la calle a reclamar por su aparición , imponiendo  un estilo  diferente: pañuelo en la cabeza y   marcha contra la injusticia con la misma  fuerza conque sus hijos, habían desaparecido luchando pror sus derechos.


Afortunadamente este ejemplo nos  ha servido para que "el estilo   del pañuelo en la cabeza" como símbolo del reclamo por la justicia,  permanezca  y se instale en un pueblo que  en los 80 recuperó su libertad. 
 Me puse seria, no es para menos. Hoy la loca historia del vestido no está tan loca,  tengo un día complicado, gente, pero en unas horas  pasará,
Finalmente, durante la década del ’70 los vestidos de novia recuperaron su importancia y reinaron los volados en las faldas y mangas y en la cabeza no hubo peinados complicados. El lujo vuelve recién en los ’80 de la mano de Lady Di, por ejemplo, con su vestido al estilo Cenicienta, pero finalmente lo cierto es que que durante los últimos años del siglo XX los casamientos empiezan a decaer o a convertirse en meros formalismos en el Registro Civil, así que el tradicional vestido de novia ve incierto su futuro como nunca antes. Bueno, ¡no dejemos que eso ocurra!
Vía: Nubilis
Trajes de moda actual.